Nota

El contenido de este blog se lee de abajo a arriba, excepto los enlaces en los que ponga (relato completo), que se leen viceversa- de arriba abajo.


sábado, 13 de octubre de 2018

Emma parte 3


-¿Tienes móvil?, es que mi casa está apagada y no consigo arreglar mi generador. Y mi teléfono esta sin batería.-me respondió ella mirando hacia la puerta de su casa, que estaba medio abierta.
-¿Como se llama?-pregunté.
-Elsa Yang.

Tras eso, ella se metió para adentro. Volvió. Ella estaba sola y haciendo chasquidos con un dedo. Bajamos la calle y miré su vestimenta, pensé que era cutre. Me acaricié el anular y pensé en donde estaría el otro tipo. Me giré y vi a mi acompañante hablando sola. Ella me miró y se disculpó por haber estado haciendo eso.

Un hombre bajó como alma que lleva el diablo hacia nosotras. Pensé que como no había nadie por las calles, tendría que haber salido de la casa de Elsa. Él le dio unas llaves a esta, se lo agradeció.
-¿Has cerrado?-preguntó Elsa.
-Sí, tranquila.-respondió el hombre.
Era fornido, un poco grueso y no era muy guapo. Los llevé por donde había venido. El hombre maduro no paraba de hablar sobre él y me preguntó sobre si le conocía. Le respondí que no. Insistió muchas veces. Los dos me preguntaron sobre si era la esposa de Antonio Linares, les conté brevemente lo que sucedió con mi marido, mintiéndoles en casi todo.

Vi mi coche pasar al lado nuestro. Dentro estaba Eric, en el asiento del conductor. El plan era dejar a la víctima que tenía en mi coche, dentro de la casa de Elsa mientras Elsa, el tío feo y yo íbamos -en teoría hasta mi coche- que ya no estaba en la calle que había mencionado antes. Habría desaparecido. Eric forzaría la cerradura y dejaría el cuerpo sin vida del ladrón dentro de la casa de Elsa. Cuando volviésemos, mataríamos a todos.

Pasó cerca de nosotros, antes de que los otros se dieran cuenta de que pasara, grité.
-¡Es por ahí!
Ellos se asustaron. A mi casi se me sale el corazón del grito que pegué. Al acompañarlos, vi que no estaba mi coche aparcado y dije.
-No está mi coche, ¿dónde está?-pregunté, fingiendo el sollozo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario