Estaba frente a ese hijo de perra, el que iba a matar a Elsa.
Avancé decidido y esperé a que Eric se diese la vuelta. Era un poco más pequeño
que yo. Él me miró y me preguntó.
-¿Qué haces aquí Pedro?
-Sé lo que ha pasado, se que tu mastates a Antonio y a
Agustín. Y si no sueltas el arma, te mataré.
-¿A ti que te importa esta golfa, verdad?-me preguntó el
asesino acariciándose el mentón, mientras señalaba con la otra mano a Elsa.
-Mucho.
-Llevémonos bien socio. Te daré un consejo, lárgate de aquí y
olvídate de esto.- sentenció Eric mientras acercaba más la navaja al cuello de
Elsa.
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