Nota

El contenido de este blog se lee de abajo a arriba, excepto los enlaces en los que ponga (relato completo), que se leen viceversa- de arriba abajo.


sábado, 24 de noviembre de 2018

Pedro parte 2



-Sabes que no lo haré y yo te doy un ultimátum;  suéltala y te dejare escapar.-decía mientras me ajustaba mi chaqueta y estiraba un brazo con el puño cerrado.
-¿Como supiste que fui yo el que los mató?-preguntó mi socio sonriendo.
-No fue difícil. Supe gracias a un contacto mío que tú estabas liado con una joven rubia que era la esposa de un afroamericano que iba a heredar una gran cantidad de dinero. A partir de ahí,-decía mientras sacaba un cigarrillo y lo manoseaba. Me lo puse en los labios y saqué un mechero zippo.- no fue difícil deducir que estabas con esa joven por el dinero. Te conozco y sabía que planeabas algo con esa bombón rubia y haríais lo que fuera para conseguir el botín .
-¿Y Robles?
-Deduje que sería por que querías quedarte con su negocio. Eres un puñetero avaricioso.-respondí mientras encendía el cigarrillo.

Tras la primera bocanada de humo, le lancé el encendedor.
-¿Te acuerdas de esto?-le pregunté.
Este se jactó y respondió cogiéndolo. Le echó un vistazo rápido y se acordó del momento en cuestión.

Fue hace unos ocho años, cuando yo era un simple vendedor de pastillas en la calle. Esa mercancía era de un tal Rodrigo Fuentes, alias "el respetado" y el que me metió en este mundo. Trabajaba en Lavapiés. Era su mano derecha . Conocí a Eric y a Agustín en Lavapiés cuando ellos vendían por mi zona sus pastillas. Me ofrecieron un porcentaje módico por vender su producto. Consulté a Rodrigo y este aceptó. Lo de  regalarles a cada uno un mechero zippo, fue idea mía. Tras unos años, me convertí en el jefe de esa zona de Madrid cuando fue asesinado el que estaba por encima de mi por disputas domesticas, la mujer de Rodrigo empujó a su marido durante una pelea y mi jefe, con tan mala pata, recibió un golpe fatal, murió al instante.

Por otra parte soy sicólogo a tiempo parcial en el ambulatorio de Torres de la Alameda. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario