-Sabes que no lo haré y yo te doy un ultimátum; suéltala y te dejare escapar.-decía mientras
me ajustaba mi chaqueta y estiraba un brazo con el puño cerrado.
-¿Como supiste que fui yo el que los mató?-preguntó mi socio
sonriendo.
-No fue difícil. Supe gracias a un contacto mío que tú
estabas liado con una joven rubia que era la esposa de un afroamericano que iba
a heredar una gran cantidad de dinero. A partir de ahí,-decía mientras sacaba
un cigarrillo y lo manoseaba. Me lo puse en los labios y saqué un mechero
zippo.- no fue difícil deducir que estabas con esa joven por el dinero. Te
conozco y sabía que planeabas algo con esa bombón rubia y haríais lo que fuera
para conseguir el botín .
-¿Y Robles?
-Deduje que sería por que querías quedarte con su negocio.
Eres un puñetero avaricioso.-respondí mientras encendía el cigarrillo.
Tras la primera bocanada de humo, le lancé el encendedor.
-¿Te acuerdas de esto?-le pregunté.
Este se jactó y respondió cogiéndolo. Le echó un vistazo
rápido y se acordó del momento en cuestión.
Fue hace unos ocho años, cuando yo era un simple vendedor de
pastillas en la calle. Esa mercancía era de un tal Rodrigo Fuentes, alias "el respetado" y el que me
metió en este mundo. Trabajaba en Lavapiés. Era su mano derecha . Conocí a Eric
y a Agustín en Lavapiés cuando ellos vendían por mi zona sus pastillas. Me
ofrecieron un porcentaje módico por vender su producto. Consulté a Rodrigo y
este aceptó. Lo de regalarles a cada uno
un mechero zippo, fue idea mía. Tras unos años, me convertí en el jefe de esa
zona de Madrid cuando fue asesinado el que estaba por encima de mi por disputas
domesticas, la mujer de Rodrigo empujó a su marido durante una pelea y mi jefe,
con tan mala pata, recibió un golpe fatal, murió al instante.
Por otra parte soy sicólogo a tiempo parcial en el
ambulatorio de Torres de la Alameda.
No hay comentarios:
Publicar un comentario