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sábado, 28 de julio de 2018

Eric parte 2


Averigüé que ella vivía en la calle que había al otro lado de donde yo estaba. Oí voces que provenían de abajo. Miré y vi a dos hombres que iban paseando por la calle que estaba al lado de la de la testigo. Caminé despacio y sin que me vieran. Me fijé en como ellos torcían a la derecha. Ellos contemplaron un coche deportivo rojo que había en frente de una casa.

Uno de los hombres sacó un bate de beisbol y lo restregó por el coche. Crucé la calle y me oculté  detrás de una pared blanca que había en una esquina. Eché una rápida ojeada adonde me había escondido y vi que era la esquina de un patio de un colegio. Aparté unas ramas de un árbol casi seco, que sobresalía por una de las vallas de la escuela. Vi a los dos ladrones hablando en bajo sobre lo que iban a hacer. Pensé de quien sería ese coche tan rápido. En ese momento, uno de ellos me vio de lejos y vino hacia mí. Me metí el chicle a un lado de la boca. El tipo era fornido y vino lanzando chulerías. Me acerco a él y le respondo de la misma manera. El desconocido se frotó un lateral del bigote mejicano que tenía, miro a su compañero que era de la misma complexión pero de distinta altura.
-¿Me estas chuleando tío?-me contestó a la respuesta que le había dado.
Miró a su colega. El otro se tocó la calvo rota.
-Creo que lo hace Chori.-respondió su amigo.
-¿Sabes quienes somos?-me preguntó el Chori.
-El Chori y el Rata.-respondió el otro ladrón rascándose la calvo rota de nuevo.- nos tienen miedo y nos respetan en el pueblo.- siguió, enseñándome su boca que olía a alcohol. Entre medias de sus dientes, me señaló su colmillo de oro.
-Ese diente de oro se lo arrancó a un tipo que se peleó contra él. Ahora, su antiguo dueño esta en el hospital, ¿me comprendes?- me amenazó el mejicano.
Me quité la gorra y saqué mi cartera fingiendo ser de la autoridad. El Chori me miró con ojos de sorpresa y luego giró la vista hacia a su amigo. Los dos se mofaron de mi y luego el que tenía el bate me señalo a la cara con él. Fruncí el ceño y miré al que me apuntaba serio.
-Nunca he dado un aviso, pero te daré uno: o apartas el bate o te lo meto por culo y te lo sacó por la boca-dije mientras retaba con la mirada a los dos ladrones.

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