-Vete a tomar por el...-me dijo el Chori apartando el objeto
de mi cara y cogiéndolo para darme con él.
-Tú mismo.
En ese momento me intentó dar, pero falló. Le di una patada
bien fuerte en la rodilla. Oí como crujía. Saqué la navaja del bolsillo y le
cogí del cuello rápidamente, con la hoja afilada, le rebané la garganta. Me
salpicó un poco la sangre en las manos. El Chori cayó muerto en medio de la
calzada. De repente El Rata se abalanzó a mí, haciéndome perder el arma de las
manos. Estando en el suelo, miré donde había ido a parar el cuchillo. Intenté
quitarme al Rata de encima, pegándole en su escroto. Él aulló y aproveché ese
momento para coger mi arma. El agresor intentó agarrar el bate de beisbol que
su compañero tenía entre sus manos. Me miró y volvió a la carga. Esquivé su
golpe y le hice un corte en uno de sus hombros. Volvió a gritar, corría como
alma que lleva el diablo hasta la casa donde estaba el deportivo que intentaban
robar, tirando el bate por el camino. Llamó al timbre, me escondí otra vez detrás
pared del colegio.
Vi como salía una joven con una bata azul a la puerta
principal. Recibió al herido y se lo llevó adentro de su casa. Me fijé que era
la misma mujer que vi al huir del crimen de Antonio Linares. Esa sería la
testigo que iba a romper los planes de quedarnos con la herencia y de la que
había oído hablar Emma a los Guardia Civiles. Pensé que tendríamos que pasar a
un plan B.
Miré a mis alrededores, no había nadie. Tampoco vi ninguna
cabina telefónica, y sería arriesgado dejar el lugar del crimen sin vigilancia.
Llamé por el móvil a Emma. Primer, segundo, tercer tono. Al quinto lo cogió.
-Te necesito ya. Cuando llegues a esta dirección-dije
mientras miraba la calle-aparca en los contenedores.
Colgué y cogí de los brazos al muerto, pesaba más que yo. Lo
arrastré a toda prisa hasta los contenedores que había en la esquina izquierda .
Levanté la tapa de uno de ellos y metí el cuerpo dentro. Al hacerlo, noté como
me crujían las costillas. Miré a ambos lados y no vi a nadie en las
proximidades.
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