Me puse la
gorra con la visera para bajo y seguí masticando el chicle con la boca abierta.
Pensé en que no había que limpiar la sangre del suelo, dado que esta calle
estaba poco alumbrada y nadie se despertaría hasta dentro de seis horas. Espero que a esas horas ya esté en mi barrio y haberme cargado a la testigo. Así que
pensé en ponerme el traje de Guardia Civil y actuar.
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