Tras ese
incidente, pasé de ser la mano derecha de alguien importante, a convertirme en
un jefe. Aprendí a respetar a mi competencia y a tratar bien a los míos. Nunca
se lo dije a nadie, ni siquiera al amor de mi vida, Elsa Yang.
En ese
momento Eric me lanzó el objeto con rabia a la cara y me dijo todo chulo.
-¿Quien que
te crees que eres capullo? ¿mi padre?
Mi socio fue
a por mí con la navaja en mano. Guardándome el cigarro en el bolsillo, esquivé
el golpe y le di un codazo en la espalda. Eric cayó al suelo. Por dentro estaba
furioso porque amenazó a mi novia. En ese momento, me puse encima de él y le
rompí el brazo. Un grito de dolor salió de la boca de ese cerdo. En ese
momento, me preguntó dando patadas al suelo.
-¿Como
supiste que estaba aquí?
-Por la
descripción que hizo Elsa, te ha delatado idiota.- tragué saliva.- Cuando planés
matar a alguien, nunca dejes cabos suelto.
Le di un
golpe seco en la nuca que le dejó inconsciente. Me levanté y fui a la cocina,
busqué por todas partes un celo para atar a mi socio. Le tapé la boca. Cogí el
mechero. Tras eso, vi como Elsa empezaba
a abrir los ojos y a ver la situación con claridad. Me puse un pasamontañas
para que no me reconociese. Ella al verme se sonrojó y se fijó en su salón. Al
ver la situación, le dije que me siguiese con voz ronca. Agarrándola de su
delgada mano, la llevé hasta fuera, a la calle. Estando en medio de la calzada,
ella me miró fijamente a mis pequeños ojos verdes claros. Me dieron ganas de
besarla en aquellos momentos.
-¿Quién
eres?-me preguntó Elsa, mirándome fijamente. Estaba intentando averiguar quién
había detrás del pasamontañas.
-Un héroe
misterioso del que no se puede saber la identidad.- dije sonriendo y poniendo
la voz ronca para que no me reconociese.
-Pero ¿por
qué lo has hecho?
-Por ti,
porque te amo. Y te amé desde el primer momento en que te vi.
Ella me levantó
un poco el pasamontañas, la sujeté su mano para que no siguiera, así mantenía la identidad del misterioso héroe.
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